Sí, es posible obtener una incapacidad permanente por una calcificación en el hombro, pero no por el simple hecho de tener el diagnóstico. Lo determinante es el grado de limitación funcional, el dolor persistente y cómo afecta a tu profesión habitual.
En este artículo te explicamos cuándo puede concederse y qué valora el INSS en estos casos.
QUÉ ES UNA CALCIFICACIÓN EN EL HOMBRO
La calcificación en el hombro (frecuente en la tendinitis calcificante del manguito rotador) consiste en la acumulación de depósitos de calcio en los tendones, especialmente en el supraespinoso.
Puede provocar:
- Dolor intenso y persistente.
- Limitación en la elevación del brazo.
- Pérdida de fuerza.
- Dificultad para realizar movimientos repetitivos.
- Imposibilidad de cargar peso o trabajar con el brazo en alto.
En algunos casos mejora con tratamiento; en otros, el dolor y la limitación se cronifican.
¿CUÁNDO PUEDE DAR LUGAR A UNA INCAPACIDAD PERMANENTE?
El INSS no concede incapacidad por el nombre de la patología, sino por las secuelas funcionales definitivas.
Puede valorarse una incapacidad cuando:
- Han fracasado los tratamientos (rehabilitación, infiltraciones, cirugía).
- Existe dolor crónico acreditado.
- Hay limitación objetiva de movilidad.
- La afectación es permanente o de larga evolución.
QUÉ GRADO PODRÍAN CONCEDER
Depende del impacto en tu trabajo.
Incapacidad Permanente Total (IPT)
Es el supuesto más frecuente.
Se concede cuando no puedes desempeñar tu profesión habitual, pero sí otra distinta.
Ejemplos habituales:
- Albañiles.
- Pintores.
- Camareros.
- Mecánicos.
- Personal sanitario.
- Trabajadores de almacén.
Si tu trabajo exige levantar peso, movimientos repetitivos o mantener el brazo en alto, una calcificación crónica puede justificar una IPT.
Incapacidad Permanente Absoluta (IPA)
Es menos frecuente, pero posible.
Podría concederse si:
- Existe afectación bilateral.
- Hay dolor incapacitante constante.
- Se suman otras patologías (cervicalgia, artrosis, hernias, etc.).
- Ni siquiera un trabajo sedentario es viable.
QUÉ VALORA EL INSS
Para conceder la incapacidad, el tribunal médico analizará:
- Limitación de movilidad (grados de abducción y flexión).
- Fuerza muscular.
- Dolor acreditado en informes.
- Tratamientos realizados y su resultado.
- Pruebas de imagen (ecografía, resonancia, radiografía).
- Repercusión concreta en tu trabajo real.
No es lo mismo tener una calcificación y trabajar en oficina que tenerla y trabajar en construcción.
QUÉ PRUEBAS SON FUNDAMENTALES
Para que el caso tenga posibilidades, conviene aportar:
- Informe de Traumatología actualizado.
- Pruebas de imagen recientes.
- Informe funcional que describa limitaciones objetivas.
- Historial de tratamientos realizados.
- Descripción detallada de tu puesto de trabajo.
La clave es demostrar que la lesión es crónica, limitante y definitiva.
ERRORES FRECUENTES
- Solicitar incapacidad sin haber agotado tratamiento.
- No acreditar limitación funcional objetiva.
- No explicar las exigencias físicas del trabajo real.
- Confiar únicamente en el dolor sin prueba médica.
¿Y SI EL INSS LA DENIEGA?
Es habitual que el INSS deniegue en primera instancia.
Si ocurre:
- Se puede presentar reclamación previa.
- Posteriormente, demanda judicial.
Muchos casos se ganan en vía judicial cuando se demuestra la verdadera limitación funcional.
En conclusión, sí, una calcificación en el hombro puede dar lugar a una incapacidad permanente, especialmente en trabajos físicos. Pero el éxito depende de:
- La gravedad real.
- La cronicidad.
- La prueba médica.
- La incompatibilidad con la profesión habitual.
Si padeces una calcificación en el hombro y el dolor te impide trabajar con normalidad, en Fidelitis analizamos tu caso gratuitamente:
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Revisado jurídicamente por Lucian Eduard Bighiu

