Sí. Una incapacidad permanente se puede rechazar, tanto si la concede el INSS de oficio como si se reconoce tras una solicitud del propio trabajador. Aunque no es lo más habitual, existen situaciones en las que aceptar la pensión no es lo más conveniente desde el punto de vista laboral, económico o personal.
En este artículo te explicamos cuándo es posible rechazarla, cómo hacerlo y qué consecuencias tiene.
¿EN QUÉ CASOS SE PUEDE RECHAZAR UNA INCAPACIDAD PERMANENTE?
El rechazo puede producirse principalmente en estos supuestos:
1. Incapacidad concedida de oficio por el INSS
En ocasiones, el INSS inicia un expediente de incapacidad permanente sin que el trabajador lo haya solicitado, por ejemplo:
- Tras una baja médica prolongada.
- Al agotarse el plazo máximo de incapacidad temporal.
- Tras una revisión médica del INSS.
Si en ese procedimiento se reconoce una incapacidad permanente, el trabajador puede no estar de acuerdo con esa decisión y rechazarla.
2. Incapacidad solicitada por el propio trabajador
Aunque resulte paradójico, también puede ocurrir que una persona:
- Solicite una incapacidad permanente.
- Y, una vez concedida, decida no aceptarla.
Esto sucede, por ejemplo, cuando:
- Se concede un grado inferior al esperado.
- La pensión es económicamente desfavorable.
- La persona quiere seguir trabajando en su profesión habitual.
¿CÓMO SE RECHAZA UNA INCAPACIDAD PERMANENTE?
La incapacidad permanente no se “rechaza” de forma automática, sino que se hace impugnando la resolución del INSS.
Opción 1: Reclamación previa
Si no estás de acuerdo con la resolución que te reconoce la incapacidad:
- Puedes presentar reclamación previa ante el INSS.
- El plazo general es de 30 días hábiles desde la notificación.
- En la reclamación puedes solicitar:
- Que se deje sin efecto la incapacidad.
- O que se reconozca un grado distinto.
Opción 2: Demanda judicial
Si el INSS desestima la reclamación previa:
- Puedes presentar demanda ante el Juzgado de lo Social.
- El juez puede:
- Confirmar la incapacidad.
- Modificar el grado.
- O dejarla sin efecto.
Hasta que exista resolución firme, la situación no es definitiva.
¿QUÉ OCURRE SI ACEPTAS LA INCAPACIDAD Y LUEGO TE ARREPIENTES?
Aquí hay que tener cuidado.
Si:
- Aceptas la resolución.
- Empiezas a cobrar la pensión.
- No la recurres en plazo.
La incapacidad se vuelve firme, y ya no puede rechazarse como tal.
En ese caso, solo podrías:
- Solicitar una revisión por mejoría, o
- Intentar la reincorporación laboral si el grado lo permite.
Por eso es clave valorar bien la decisión antes de que finalicen los plazos de recurso.
¿POR QUÉ ALGUIEN QUERRÍA RECHAZAR UNA INCAPACIDAD PERMANENTE?
Aunque pueda parecer extraño, existen motivos legítimos:
Motivos laborales
- Querer mantener la profesión habitual.
- Riesgo de despido automático en algunos sectores.
- Incompatibilidad con el puesto actual.
Motivos económicos
- Pensión inferior al salario.
- Pérdida de complementos o incentivos.
- Impacto negativo en la jubilación futura.
Motivos personales
- Deseo de seguir activo.
- Mejora clínica reciente.
- Diagnóstico discutible o incompleto.
¿SE PUEDE RECHAZAR SOLO UN GRADO CONCRETO?
Sí. Es muy habitual que una persona:
- Acepte que existe incapacidad.
- Pero rechace el grado reconocido.
Por ejemplo:
- Rechazar una incapacidad total porque se considera que debería ser absoluta.
- O al revés: rechazar una absoluta porque se quiere seguir trabajando.
En estos casos se recurre la resolución solicitando un grado distinto, no la inexistencia de incapacidad.
ERRORES FRECUENTES
- Pensar que la incapacidad es obligatoria y no se puede rechazar.
- No recurrir por miedo o desconocimiento.
- Aceptar la pensión sin analizar consecuencias laborales y económicas.
- Dejar pasar los plazos de reclamación.
En resumen, la incapacidad permanente no siempre es una ventaja automática. En determinados casos, puede y debe analizarse si conviene aceptarla o rechazarla.
La clave está en:
- El grado reconocido.
- La situación laboral real.
- El impacto económico presente y futuro.
Si el INSS te ha reconocido una incapacidad permanente y tienes dudas sobre si aceptarla o rechazarla, en Fidelitis analizamos tu caso con total honestidad:
- Estudiamos la resolución del INSS.
- Valoramos consecuencias laborales y económicas.
- Te asesoramos sobre si recurrir, aceptar o solicitar otro grado.
- Te acompañamos en todo el proceso si decides impugnarla.
- Solo cobramos si tú ganas.
Contacta con Fidelitis antes de que se agoten los plazos y toma la decisión correcta.
Revisado jurídicamente por Lucian Eduard Bighiu

