Conseguimos que un paciente con pérdida visual irreversible obtenga la Incapacidad en grado de Gran Invalidez

El paciente contaba con graves problemas visuales desde 1990, los cuáles se han ido agravando con los años. Los informes médicos presentados concluían que el paciente presentaba Retinosis Pigmentaria en ambos ojos en estado terminal, sin posibilidad de mejora, con campo visual abolido, lo que le hace necesitar ayuda de terceras personas para realizar sus actividades básicas diarias como vestirse, higiene o comer, actividades que, jurídicamente, caracterizan la Gran Invalidez. En dos ocasiones sus demandas para conseguir la Gran Invalidez fueron desestimadas a través de otros despachos no especializados.

En términos legales, se le diagnostica con “pérdida visual en ceguera legal irreversible sin posibilidad de tratamiento”. Por lo cual, necesitaba la pensión fijada por la ley para personas con Gran Incapacidad, no solo por no poder desempeñar actividad laboral alguna, sino por la dependencia del inválido a un protector o cuidador, que es lo que, jurídicamente, caracteriza la Gran Invalidez.

Desde Fidelitis hemos trabajado duro por conseguir que le sea reconocida la Incapacidad Permanente en grado de Gran Invalidez derivada de enfermedad común. En un primer momento, a esta persona le fue reconocida la incapacidad permanente absoluta para toda profesión u oficio por su dolencia retinopatía pigmentaria, con una agudeza visual de 0,3 y 0,1 (la legislación establece que, por debajo del 0,5 está prohibido conducir). Sin embargo, esta enfermedad ha ido agravándose notablemente con el tiempo, como demuestran los informes médicos.

La base reguladora para el grado de Gran Invalidez derivada de enfermedad común asciende a 1.673.75 euros y el complemento de Gran Invalidez a unos 1.000 euros, así que se le ha conseguido casi duplicar la pensión que estaba percibiendo. Además, hemos exigido que, debido a la edad del paciente, habían de tenerse en cuenta los últimos 8 años de cotización y no los últimos cinco, como se había determinado anteriormente.

Nos encontramos con uno de los muchos casos en los que se desestima jurídicamente una demanda que el paciente necesita para poder vivir dignamente. La falta de información y asesoramiento es uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan los pacientes.

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